
Lo que ya no entiendo tan bien es por qué esa tribuna pública que es
el periódico, pone tan nerviosos a los que mandan con un respaldo mayoritario,
y lo pagan con los propios medios informativos que no son más que el espejo de
lo que sucede en la calle y que —todo hay que decirlo— ellos utilizaron
igualmente cuando estaban en la oposición. No parece sino que la hegemonía se
quiere llevar igualmente a los medios informativos, que no están obligados a decir
amén a todo lo que hagan los que mandan. Lo sano de la democracia es precisamente
eso, la libertad de expresión —aun con mayorías hegemónicas— en los medios de información
y hasta llego a pensar que ello es respaldo de esa misma democracia.
No quiero descender a detalles concretos, que los hay, sino decir que
eso es sano y no hay por qué pagar con el medio. Es como el feo que rompía
indignado el espejo al verse y al que el clásico decía: “El romper la cara importa, que el espejo no hay por qué.” Espejos
somos de lo que sucede y honradamente reflejamos lo que hay delante sin ser
nosotros los que creamos imagen.
Diario HOY, 30 de octubre de 1984
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