Hace unos años fuimos testigos del asombro que causaba a un botánico
el que en Cáceres se hubieran aclimatado y se criaran bien los llamados
“árboles de la pimienta”, porque al parecer son árboles que se dan en climas
más templados y para él, entendido en la materia esta adaptación era asombrosa.
“Como usted sabe —nos decía—, por estos árboles es por los que se
descubrió América, porque lo que Colón iba realmente buscando es una “nueva
ruta de las especias”, entre cuyas especias se encontraba este árbol de la
“pimienta negra”, conocido más comúnmente en América por “pirul” o “pirú”, que
no solía darse más que en aquellos climas.”
Asesorados por él, vimos y probamos el fruto de estos árboles, y sus
pequeñas hojas que, mordidas, dan el típico sabor de la pimienta negra
Para que ustedes lo sepan, porque muchos cacereños lo desconocen, estos
árboles están plantados, varios de ellos en el Paseo de Cánovas, mejor dicho,
en el parque de Calvo Sotelo, en el macizo que da frente a la fuente luminosa,
y entre unas viejas palmeras, sitio que desde luego es muy abrigado, y tienen
unas pequeñas hojitas en forma de punta de lanza, y producen un fruto como
bolitas verdes, que más tarde se transforman en rojas y finalmente en negras,
siendo este fruto la típica pimienta negra que se emplea para la conservación
de carnes y embutidos. Si ustedes tienen la curiosidad de morder estas bolitas
se darán cuenta de que, en efecto, es pimienta.
En América este árbol es muy común y, aunque hay varias especies que
producen pimienta negra más o menos fina, en general se los llama “pirules” o
“pirú” todos ellos, nombre que al
parecer fue puesto por los españoles, ya que procedían del Perú… Lo que ya no
sabemos es si estos árboles los trajeron de allí los conquistadores, porque
suponemos que es una aclimatación posterior, pero de todos modos no deja de ser
curioso el que en Cáceres se encuentren los célebres árboles de la pimienta, y
como tal curiosidad se lo contamos, como nos lo contaron a nosotros. Es más,
sabemos que algunos de los que conocen este árbol, en vez de comprar la
pimienta negra recogen estas bolitas y las utilizan como tales, Nosotros les
invitamos a hacer la prueba; al fin y al cabo es una curiosidad ciudadana que
posiblemente usted desconocía.
Diario HOY, 29 de enero de 1982
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