
Algún especialista de estas cosas me confesaba que se aventuraban
muchas teorías para justificar este fallo localista de morir de infarto —sin
hacer falta las auditorías anunciadas por algún destacado socialista— pero que
no se llega a saber ciertamente por qué unas comarcas son más dadas a una
determinada enfermedad que otras, y a la nuestra le ha tocado como popular esa
forma de dejar este valle de lágrimas. Como resulta que el valle hay que
dejarlo de todos modos, muchos se consuelan diciéndose: “¡Qué le vamos a hacer, ya que de algo hay que morir!”. En efecto,
pero uno espera que sea lo más tarde posible.
El doctor Sodi Pallarés, un especialista mundial de estas cosas, que
ahora está en Cáceres, nos decía que el infarto se gesta en el individuo
treinta años antes de que se le manifieste y es entonces cuando hay que
comenzar a prevenirlo, no cuando ya lo tenemos encima. Por si les vale, también
nos decía que las materias enemigas del corazón son el sodio y el calcio y las
amigas son el potasio y el magnesio.
En fin, que los cardiólogos se han reunido en Cáceres, y ahora sería
el momento de que nos aclarasen estas cosas.
Diario HOY, 10 de octubre de 1985
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.