
Todas las noches, y esto era lo más fuerte de los festejos, se
anuncia: “cinematógrafo en la Plaza Mayor”.
Los días 30 y 31 estaban programadas corridas de toros en las que alternarían
los diestros “Montesa” y Regaterín”, siendo el precio de la
entrada general de sombra de 3,50 pesetas y de 2,50 pesetas en sol (las de este
año más baratas son de 2.100 en sombra y 1.900 en sol), pero no podemos tomar
como ridículos estos precios si tenemos en cuenta que, en el mismo periódicos,
se incluyen las tarifas de “los puestos
en la plaza de la Constitución”, que eran para una caseta de cuatro metros
cuadrados, para venta de baratijas, durante los cuatro días de feria 10 pesetas
y para rifas 20, teniendo que pagar dos y cuatro pesetas por día más de los
contratados, respectivamente, si se rebasaban los cuatro.
El anuncio termina diciendo: “Por
puesto en el Real, para Casinos, Comidas, etc., durante cuatro días 12,50
pesetas. Por corralada para cerdos, durante igual tiempo, 12,50 pesetas”,
con lo que puede verse que no había discriminación entre “comensales” de cuatro patas o de dos piernas, dicho sea sin ánimo
de ofender a nadie.
Diario HOY, 30 de mayo de 1985
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