
He vivido algún tiempo en Guadalupe y he contemplado las peregrinaciones
y actos piadosos que allí se celebraron y he sacado la impresión —que es
personal, porque no tengo otra— de que nuestra devoción a Guadalupe es por
inercia y no por conocimientos, así como que son más devotos de la Virgen los
extremeños de Badajoz que los de Cáceres (yo soy cacereño y lo pienso así)
extrañándome que la vinculación más antigua está precisamente en Cáceres,
porque cacereño fue Gil Cordero, el vaquero que descubrió a la imagen y
cacereño era el Cabildo que la desenterró y mandó hacerle la primer ermita.
Alguno puede preguntarse el por qué digo esto y creo merece la pena
que lo aclare. En Méjico existe también devoción a la misma advocación de la
Virgen —que llevaron los conquistadores desde Extremadura— con una historia
similar a la nuestra: descubierta por el indiecito Juan Diego, ante el obispo
hace el milagro de que aparezca la Virgen pintada en su tilde o poncho. Díganme
cuántos extremeños sabemos la historia del vaquero Gil, que también hizo otro
milagro, para que le creyeran y fueran a buscar la imagen de la Virgen, el
Cabildo y clérigos cacereños. Nos falta divulgación de lo que fue y representó
Guadalupe en la propia conquista y descubrimiento de América.
Creo que todos debemos colaborar en esta divulgación y yo pienso
hacerlo desde mi parcela. La Junta ha acertado en esta ocasión y también esto
hay que decirlo.
Diario HOY, 23 de agosto de 1985
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