
Estas y otras lindezas por el estilo se oyen en las tertulias de
cazadores porque, la ley del señor Garzón, ha tenido la habilidad de revolucionar
a todos los cazadores de “pocos posibles”
que, hasta lo de ahora, mal que mal y con mucho sacrificio podían salir al
campo a satisfacer la afición, pero que ahora ven que eso va a ser imposible
dentro de la Ley, si es que uno trata de cumplirla en todos los complicados extremos
que, según ellos, se viene inventando don Jesús Garzón.
Miguel Trenado, presidente de una federación de cazadores, no me
dejará mentir y ha sido él mismo el que me ha dicho que varias sociedades de
nuestros pueblos le están pidiendo una reunión urgente para ver qué se puede
hacer, porque “la mayoría de esta gente
está dispuesta a tirar por la calle del medio”, Yo no sé qué resortes
vendrá tocando mi buen amigo Jesús Garzón, lo que sí sé es que en ésta y en alguna
ocasión más ha tenido el acierto de “cabrear”
a una gran mayoría de los compañeros de escopeta y perro, a los que él dice
representar.
Diario HOY, 18 de agosto de 1987
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