lunes, 26 de febrero de 2018

Las "hienas de la carretera"


No es lo malo los vehículos que se roban, sino los que no aparecen, o en las condiciones en que suelen aparecer, los que aparecen. El delito del robo del coche, o la motocicleta, casi no está considerado como tal, porque se estima que se ha robado para usarlo y no con ánimo de apropiación, por lo que esta figura que se llama algo así —y cito de memoria— como “hurto de uso”, no está casi penada. No suele estimarse, y esto es lo malo, el daño que se causa al dueño del vehículo para el que muchas veces, el tal vehículo es una herramienta de trabajo, sin la que el robado, en muchos casos, puede seguir trabajando o este trabajo se le reduce de forma altamente perjudicial. Si miramos los casos que vienen siendo ahora más corrientes, lo de la aparición, o la tardía aparición del vehículo, los daños al propietario se le multiplican, a causa de la proliferación de los “cuervos de la carretera”.
Acciones impunes
El ladrón que se lleva un vehículo, coche o moto, suele dejarlo abandonado en cualquier lugar, sin ocuparse de avisar al dueño, lo que quiere decir que ese coche permanece allí un montón de días, observado por los “cuervos de la carretera” que nada más ven que el vehículo no ha sido movido en una noche, comienzan a llevarse piezas de él, hasta quedarlo convertido en chatarra sin que, caso de ser cogidos en plena faena, el ladrón o el “cuervo” reciban castigo alguno,
Ahora “los cuervos” se han convertido en hienas ya que su osadía se ceba en los vehículos accidentados.
Diario HOY, 27 de agosto de 1987

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