
Si míster Pearce hubiera sido un hombre más despierto, le hubiera
llamado proyectiles de cerbatana, o cerbatanas simplemente. Aunque algunos
piensan que le interesa más llamarles “misiles”
porque así alarma más a sus cofrades del “Bienestar”.
No obstante, yo creo que el míster ha dicho lo de “misiles” de buena fe, porque habla lenguaje distinto al nuestro.
Recuerdo que, allá cuando la última guerra mundial, un avión americano hizo un
aterrizaje de emergencia en Cáceres, y aquí quedaron sus pilotos y tripulantes,
algunos de los cuales hablaban español y mostraron deseos de conocer nuestra
Ciudad Monumental, en la que yo les serví de cicerone.
La dificultad surgió cuando hubo que hablarles de la “Orden de Caballería de Santiago” y su
función en la Reconquista. Por más que se les explicaba lo que eran estos
institutos armados, menos lo entendía, hasta que uno de ellos, más despierto que
los otros, pronunció el “eureka”,
aclarándole a todos los demás que la Orden de Santiago era una especie de club
de aquel tiempo. Como ven, hablamos distinto lenguaje.
Diario HOY, 26 de junio de 1987
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