
Artistas del robo
Tenemos que decir que, en la mayoría de los casos, estos carteristas
son verdaderos profesionales que sorprenden a la víctima y llegado el caso, se
hacen pasar por víctimas ellos, acusando al perjudicado que, avergonzado, no
sabe qué hacer.
Este último miércoles ocurrió un caso similar, aunque no fue en el
mercadillo, pero sí en sus inmediaciones y a personas que venían o iban al
mismo. El caso sucedió ante la armería de Teófilo Arias, de la calle de San Antón,
cuyas aceras se ponen a rebosar de gentes que van y vienen a dicho mercado
franco. Una señora notó que un joven entraba la mano en su bolso y se llevaba
el monedero, entrando a continuación en la armería; ella y sus acompañantes
entraron tras él increpándole, ya que había varios testigos del robo. El
ratero, con gran aplomo, lo negó todo, asegurando que había entrado a comprar
balines y señalándole en el suelo (donde el lo había tirado) el monedero que
reclamaba la señora, que por cierto no había pisado el suelo de la armería,
quedándola por mentirosa y descuidada y ofendiéndose el ladrón por lo que decía
era una duda de su honradez. Los muchos testigos de los sucedido se quedaron
perplejos, momento que aprovechó el carterista para largarse.
Como pueden ver, todo un profesional.
Diario HOY, 3 de septiembre de 1987
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