
Todo esto sale al paso de la tan traída y llevada apatía del público cacereño
en particular y del extremeño en general. Los que tal cosa dicen, se olvidan de
que nuestras gentes, nosotros todos, somos los españoles con menos poder
adquisitivo, porque somos los que estamos en la cola de la “renta per cápita” (que también en esto
hay colas y en ellas nadie nos da la vez, sino que nos siguen dejando los
últimos) por lo que, aunque disimulemos diciendo que algo no nos gusta, nos
suele pasar como a la zorra de la fábula, que como las uvas estaban altas para
alcanzarlas, decía que no le gustaban porque estaban verdes. Aquí nos gusta
todo y lo sabemos saborear como el que más, pero como el bolsillo no nos da
para estar en muchas de las cosas que se nos organizan: partidos de fútbol con
entrada a mil pesetas o corridas con tendidos a 3.000 (como las de Miranda),
tenemos que decir que no nos gustan, porque están verdes, como las uvas. Lo que
sí decimos, apartando pequeños fallos de organización, es que estamos
agradecidos a los que organizaron estos “tinglados”,
principalmente porque los han hecho asequibles a los bolsillos de los
cacereños… que no es poco.
Diario HOY, 12 de mayo de 1987
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