
Trabajo, paciencia y tesón.
Lo que allí se hace, más o menos, está concertado y autorizado por el
Ministerio de Educación, porque de ambas instituciones depende el colegio y su
personal. Si difícil es educar a un niño de los que llamamos normales,
imagínense la labor de estos profesores y maestros para lograr esos mismos
resultados en niños con coeficientes de inteligencia por bajo de los normales.
Trabajo, paciencia y método se necesitan para esos logros que plenamente han conseguido
estos profesionales de la educación con los alumnos, a los que, como nos dijo
su directora, sólo se logra reeducarlos para incorporarlos a la sociedad, que
no es poco.
Hay algo extraño en estos niños y es su disposición para algunos
trabajos manuales, tan perfectos, que se diría son obra de verdaderos maestros.
Así podríamos decir de la cerámica que contemplamos, la cestería, la
carpintería y la zapatería. En todo esto sólo hay una postura rara o
inexplicable, que es la de la Diputación, que lleva tres años sin convocar
nuevas plazas de alumnos.
La postura extraña a los propios educadores que piensan que, aun con
toda la labor positiva que allí se viene haciendo, la Diputación quiere
desentenderse de ellos y el centro está a extinguir.
Diario HOY, 18 de junio de 1987
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