(Incluida en el libro
“Ventanas a la Ciudad”)


El dato es curiosísimo si tenemos en cuenta que San Jorge se celebra
el 23 de abril y San Marcos el 25, o sea exactamente dos días después.
Agrega aquel historiador: debajo de esta capilla principia una mina
que continuando bajo la muralla, sigue hasta cerca de la Casa de los Aljibes,
por la que se dice entraron los soldados de Alfonso IX, y describe esta ermita,
ya desaparecida, como una casa de tres varas en cuadro y en su altar una devota
y bien ejecutada imagen del Santo en escultura de mucha antigüedad. Según el
historiador Sánchez Loro, se convirtió después en vivienda particular, por lo
que deducimos estaba pegada a la muralla, sin tener que ver nada con San Marquino, que está en el
cerro de enfrente, donde hubo otra ermita —cuyos restos aún quedan— y donde
concurría la villa a la festividad del Santo, con el toro de San Marcos detrás,
teniéndose que suprimir esta práctica por acuerdo de 19 de abril de 1747, ya
que el toro se desmandaba a veces y hacía de las suyas.

Es, si ustedes quieren, una nimiedad histórica, pero que a algunos
cacereños, como a los de la barriada de San Marquino, puede interesarles.
Diario HOY, 28 de mayo de 1982
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