
Como chiste se cuenta aquello de un gitano, admirador del anterior
jefe del estado, que quería ponerle a uno de sus “churumbeles” Franco, pero al que el cura le convenció de que al ser
apellido y no existir en el santoral era imposible imponerle ese nombre, por lo
que el gitano, con la imaginación que caracteriza a los “calés”, acabó
imponiéndole el nombre de Claudio, porque decía: “Así le llamaremos Claudillo, que se aproxima bastante”.

Esto aparte de los padres que aprovechando el retrueque del apellido,
y como gracia, crisman a sus hijos con nombres como Malvino Aguado y Caro, del que he conocido a alguno al que
maldita la gracia que le hacía la graciosa decisión de sus padres.
Dicho esto, entremos a analizar nombres de algunas localidades, que no
teniendo un origen peyorativo, se cambiaron porque los vecinos de ella así lo
creían. Como ejemplo próximo tenemos la de Arroyo de la Luz, que hasta nuestra
guerra civil se llamó Arroyo del Puerco, cosa que aunque les sonaba mal a sus
vecinos, le venía de que en un puente del arroyo Pontones tenían un verraco
ibérico, de piedra, que ahora está en el Museo Provincial y que era el que le daba
nombre. A los vecinos no les gustaba lo de puerco y pidieron y consiguieron que
se les aprobara el nombre de “De la Luz”,
por la virgen Patrona de la villa, que les suena mejor aunque históricamente
era menos importante.
Como ven “sobre gustos y nombres
no hay nada escrito”.
Diario HOY, 18 de agosto de 1982
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.