domingo, 20 de agosto de 2017

Geografía e historia callejera


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
La formación de las calles de Cáceres —y volvemos otra vez al callejero—, al menos en lo antiguo, podrían dividirse en calles gremiales, a las que se las nominaba por los oficios de los que en mayoría habitaban en ellas; o bien las que recibían nombre de alguna industria o dedicación que había en dicha calle. Poca diferencia había entre ellas, pero sí alguna. Por ejemplo, entre las primeras, las gremiales, podríamos señalar Caleros, Caldereros, Pintores, Carniceros y alguna más que hablaban, generalizando, de la profesión que tenían sus vecinos.
Entre las otras, que también tenían un arranque gremial, podríamos citar: Picadero, Canterías, Tiendas o Reñidero de Gallos y podrían estar entre ellas las de “Portal del Pan” o “Panera”, con el matiz que señalamos al principio de que el nombre se refería lo mismo a una determinada industria que al propio gremio de los vecinos.
Otras calles recibían el nombre de los accidentes del terreno o del propio entorno, entre las que se nos ocurre señalar la de Parras, que se llamó así porque en su entorno había viñedos, y la de Piñuelas o “Peñuelas”, cuyo nombre se debe a que en esa plaza había un verdadero roquedal.
No quiere decir esto que no hubiera nombres antiguos también referidos a personajes que en ellas vivieron, como puede ser la misma calle de Peñas, que de antiguo se llamó “de Juan de la Peña”, o a las que nominaban las familias como la calle Sande, en la que vivía una familia importante de este apellido.
Pero lo que sí vamos a señalar es que entre las de dedicación especial y como señalando lo que allí hubo de antiguo, hasta el punto de que al oír el nombre puede averiguarse qué industria hubo en ellas, está, como ejemplo, la llamada de Reñidero de Gallos. Esta calle, que desconocen muchos cacereños, está detrás de lo que hasta hace poco fue el Instituto Provincial de Higiene, y el nombre le viene dado por que allí, hasta hace relativamente poco tiempo, existió una cancha o reñidero para los gallos de pelea, afición que si está ahora casi perdida tuvo mucho predicamento en Cáceres.
Hubo otros nombres arraigados en lo popular pero que no llegaron a tener cartel de nominación oficial, como puede ser la de “plaza de los Pucheros”, como se llamó popularmente, por tener puestos dedicados a esta industria y a la que oficialmente se llama plaza Marrón. En definitiva, que por los propios nombres de las calles puede estudiarse una “geografía ciudadana” que tendría también mucho de historia.
Diario HOY, 6 de julio de 1982

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