(Incluida en el libro
“Ventanas a la Ciudad”)

Todas estas puertas, desde la Reconquista, estaban defendidas
espiritualmente por una advocación religiosa, de la que la mayoría tomaron
nombre, figurando sus imágenes en unas hornacinas que solían estar sobre las
puertas. Así podemos verlas aún en las que existen: Arco de la Estrella, con la
Virgen de la Estrella; Puerta del Cristo, con una del Crucificado; Arco de
Santa Ana, con una imagen de esta santa. Lo curioso del caso es que de las dos
puertas que faltan se ha conservado, no obstante, la hornacina que estuvo sobre
ellas y la imagen que en ellas figuraba, trasladándolas a un inmueble próximo,
tras demoler la puerta; así, en las inmediaciones de la del Socorro, en una
casa, y a la altura más o menos que estuvo el arco de la puerta, hay una
hornacina con la Virgen del Socorro, que le dio nombre, y en la de Mérida, en
un inmueble próximo, a donde estuvo la puerta, figura la del Nazareno, en su
hornacina, porque esta advocación fue la que figuró sobre la puerta
desaparecida. Esta puerta de Mérida fue la única que no tomó el nombre de la
imagen, como sucedió con las demás, porque nadie conoció dicha puerta por “Puerta del Nazareno”, que siguiendo la
tradición de las demás fue como debió llamarse.

Diario HOY, 26 de agosto de 1982
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