jueves, 10 de agosto de 2017

Algunas curiosidades de la iglesia de Santiago


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Como encaja en las fechas, vamos a hablar de algunas curiosidades contenidas en la Iglesia Parroquial de Santiago relacionadas más o menos con las cofradías y la Semana Santa.
El famoso Cristo de las Indulgencias, que sale en la procesión del Nazareno, es sin duda una de las tallas de más valor que existen en Cáceres  remontándose su existencia en esa iglesia al siglo XIII; lo curioso del caso es que esta imagen estuvo perdida y, a primeros de siglo, el catedrático don Antonio Floriano, fallecido ya, que fue cronista de la ciudad y gran investigador de su historia, volvió a encontrarla casi milagrosamente. Lo contaba él mismo en una conferencia que pronunció en el Ayuntamiento de Cáceres el 11 de mayo de 1965, con el gracejo que le caracterizaba. Siendo joven, ordenó el archivo de la iglesia y encontró un escrito del Papa Gregorio XIII, del año 1583, por el que se concedían indulgencias al que oyera misa ante el altar de este Cristo, en la parroquia de Santiago de Cáceres; pero el Cristo no estaba en la iglesia, ni nadie se acordaba de su existencia, hasta que el propio don Antonio tratando de hacer un plano de la misma, encontró en una tribuna que está en lo alto de la sacristía, tapado por esteras y muebles, el mencionado Cristo que, con el Nazareno, es una de las imágenes de más valor entre las cacereñas.
En cuanto al Nazareno diremos que esta imagen, de antiguo, no desfilaba el Viernes Santo como ahora se hace, sino el Miércoles Santo. Esto lo refiere en un viejo libro el sacerdote Simón Benito Boxoyo, que vivió en Cáceres en el siglo XVIII; como refiere otra curiosidad de otra imagen más pequeña del Crucificado, que era la que acompañaba a los que iban al suplicio, ya que en Cáceres, por Fuero, se impartía justicia, dando garrote a los reos de muerte en Peña Redonda. Tras esa imagen, según el mencionado sacerdote, se encontró una tarjeta en la que se leía el siguiente caso milagroso:
“El año 1596 sacaron a ajusticiar, a la Peña Redonda, dos muchachos por un pecado de que fueron acusados, y se quebraron dos veces los cordeles de los garrotes. Y estando el Santo Cristo enarbolado en manos de un alcalde, a la vista de todo el pueblo, se quitaron los clavos y quedaron sueltos los brazos, y visto el milagro tan evidente los eclesiásticos y religiosos lo publicaron a voces y pusieron en libertad a los muchachos, y dos moros que estaban presentes pidieron el bautismo y se convirtieron a nuestra santa fe católica.”
Desde entonces esta imagen se ha conocido como “El Cristo de los Milagros”.
Diario HOY, 11 de abril de 1982

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