sábado, 12 de agosto de 2017

El llanto del Nano


Hay cosas nimias que no tenemos más remedio que recoger en “la ventana”, porque esas nimiedades, a veces y como es el caso que nos ocupa, dan mayor visión del estado de cosas que en nuestra ciudad vienen sucediendo. Cosas que sería deseable no sucedieran, pero que suceden. La sección desearíamos que recogiera más la broma o la sonrisa, pero a veces, como ahora, debe ponerse seria y contar algo, nimio quizá, pero que estoy seguro va a doler a todos los buenos cacereños.
De sobra conocido es “El Nano” para que tengamos que presentarle una vez más, ya que más de una y más de dos vedes, por eso de ser algo consustancial con las calles de Cáceres, ha salido en esta misma sección. Para el que no lo conozca les diremos que es ese niño grande que recorre nuestras calles cantando procesiones y “echando sermones” a su estilo, va con sus banderas en las que figuran diversas imágenes de santos y con algunas estampas o altar en la que también figuran imágenes. Con nadie se mete y, hasta ahora, por ser entrañable para todos, nadie se había metido con él.
Los cacereños, los buenos cacereños, le vemos como algo habitual de nuestras calles y hasta a veces lo embromamos porque en sus sermones pidió lluvia y no llovió; juega con los niños, con los que por ser un niño más, se entiende a las mil maravillas.
Pues bien, ayer “El Nano” lloraba porque algún gamberro, algún malasangre, de esos que —por desgracia— también hay en Cáceres, le había roto sus banderas sin motivo, porque no los hay para hacer daño a “El Nano”.
Contaba el caso a unas monjas y les decía: “He llorado mucho porque unos malos me han roto mi virgencita y mis banderas…”
Yo no se si todo esto les puede parecer a ustedes una nimiedad, pero a mi no me lo parece. Creo que, como yo, algunos más de los que escuchamos el llanto de “El Nano”, herido en su simpleza sin motivos, sentimos esa sorda indignación que produce la maldad pura, esa maldad que se está apoderando de las calles de Cáceres y que todos tenemos que tratar de desterrar, para que nuestra ciudad no se convierta en una jungla inhóspita.
Diario HOY, 29 de abril de 1982

1 comentario:

  1. A mi no me parece una nimiedad tampoco! Lo peor es que sigue habiendo jente con maldad! Mi sincero recuerdo para Nano D. E. P!

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